Crónicas de un caballero británico victoriano viajando por el Contínuo Espacio-Tiempo

Las entradas en el diario de Lord Edgar Rouen Crossbower y su peculiar punto de vista decimonónigo mientras salta de época en época buscando a sus amigüitos perdidos...

Mi foto
Nombre:

Nacido en Londres en la primera mitad del siglo XIX, nuestro héroe formaría parte de los movimientos sociales más convulsos del Imperio Británico. Conocidas sus inclinaciones socialistas y marxistas y sus amistades con lo peor de los literatos finiseculares británicos, sería ésta la causa de que Herbert George Wells le propusiera que acabara probando su máquina de desplazamiento temporal que lo arrastró miles de años hacia el futuro, enfrentándose con los Morlocks y los políticos ultraderechones de siglos venideros. Después de destruir un universo acabaría como dueño y custodio de un nexo interdimensional viajando por el Contínuo Espacio-Tiempo conocido como la TEMPRANIS. Junto a su amada y a sus animalillos, continúa sus peripecias allí donde el destino le lleve...

15.4.05

Guerefolk, el Monicaco Amigüito


Tom-Asín, el monicaco rural

Querido diario:
Con la ayuda de mi estimable "padawan muermo-boy" Scythe fue pan comido encontrar el paradero del siguiente supuesto personaje que el ínclito Robin "J.B." FistFucking nos encargaba encontrar para que nos auxiliara en nuestra tarea de rescatar del olvido al llamado Monicaco Pródigo, una figura muy importante en el próximo Apocalipsis Monicaco.
Scythe hizo uso de todos sus conocimientos en el manejo de las enormes bases de datos contenidas en la "Red de redes" (o intercuenno, como él la llama familiarmente) para cotejar la fotografía que arriba se ve reproducida del tal Tom-Asín, el monicaco rural, como es llamado en algunas de las páginas del Muermonomicom, para dar con su paradero actual.
Desde luego lo que no me esperaba era que esta criatura legendaria andara hoy en día trabajando como arqueólogo en algunos yacimientos españoles como si tal cosa. Pues sí, aunque una de las últimas pistas que teníamos sobre él recaía en Camporrobles, un pueblecito de la provincia de Cuenca (si mal no estoy informado) donde comandaba una cuadrilla de intrépidos descubridores del pasado más ancestral de este país, en el día de hoy estaba de viaje con un par de enigmáticos seres en Valencia, la capital del Turia.
Raudos y veloces nos encaminamos a bordo de mi vehículo de desplazamiento temporal para interceptarlos. Gracias al Mapa de agujeros de gusano Campsa 2005 fue mucho más sencillo entrar en uno de ellos y salir sin más dificultades en la entrada a la ciudad. No voy a hacer comentarios sobre Valencia, ya que sé que no voy a ser neutral al respecto y más vale que para decir algo desagradable, no diga nada...
Nuestra presa estaba en esos instantes dentro de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, en frente justo del centro comercial El Saler, y después de aparcar como buenamemte pudimos la máquina temporal nos dirigimos hacia la taquilla para poder entrar en el interior del recinto.
Scythe usó sus habilidades cognoscitivas de padawan y me aseguró que Tom-Asín estaba en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, en unas de cuyas salas se estaba llevando a cabo la exposición de los Guerreros de Xian, unos monigotes de terracota que representaban a un ejército de chinillos de hace un porrón de años, y que como era gratis la entrada pues estaba aquello hasta arriba de personillas ociosas para verlos en vivo y en directo. Nos introducimos como buenamente pudimos en la cola, haciendo caso omiso a todas esas personillas que no paraban de quejarse sobre la organización de las filas, sobre si los grupos organizados se colaban y entraban antes que los meros mundanos, y mil y una tontería más.
Después de casi 2 horas y media pudimos entrar en el recinto de marras y comenzamos a investigar la zona para ver si dábamos con él. Y efecto le vimos, pero no estaba solo. Para nuestra sorpresa nos encontramos con que además del propio Tom-Asín estaba allí el mismísimo Robin "J.B." FistFucking y par de individuos grandes y forzudos. Decidí acercarme hasta allá directamente y sin dar más rodeos. Al llegar pude darme cuenta del gran poder que emanaban estos seres. Robin nos dirigió una mirada fugaz y el propio Tom-Asín se nos presentó con un "Hola, ¿quieres ser mi amigüito?" para al momento notar un flash de luz que nos dejó cegados y paralizados. Un momento muy chungo, sí señor...
Cuando recobramos la vista estábamos solos en la habitación y las estatuas de terracota se habían comenzado a mover, dirigiéndose hacia nosotros. Estábamos en clara inferioridad numérica: 2 contra tropocientos quince muñecos de arcilla con muy mala leche. Cuando la cosa parecía que no podía ser peor y ya estábamos un servidor de ustedes abrazado a Scythe (el cual lloraba como una nena histérica) pensando que nunca más volvería a probar los pastelitos que hacía mi abuela un rugido terrorífico hizo que nuestros atacantes se pararan en seco y giraran sus cabecitas de barro con ojos rasgados hacia un lado. Allí estaba una criatura de casi dos metros y medio, recubierta con un espeso pelaje rojizo y rizado, erguido sobre sus tres musculosas piernas (bueno, luego me di cuenta de que la tercera no era una pierna pero casi...) que con enormes garras en sus manos gigantescas comenzaba a reventar a diestro y siniestro a todo muñeco que se moviera más que Barbie Tetrapléjica (con su vaso de cianuro con pajita incluido, ¡que guay es Barbie!). Con un azadón y un pico en cada una de sus manos se puso a hacer una enorme zanja allí en medio y arrojó los restos de los soldados que ya estaban desmenuzados mientras con una risa extraña (¡¡ajaja ajaja ajaja!!) daba cuenta de ellos.
Una vez terminado, comprobamos cómo comenzaba a perder tamaño y de nuevo era aquel entrañable y sonrosado hombrecillo que habíamos visto antes: Tom-Asín.
Todavía un poco asustados (y con un incómodo peso en los calzoncillos) me acerqué a Tom-Asín presentándonos, y contándole todo lo que hasta la fecha nos había ocurrido desde que me dieron el Muermonomicom en Nueva Orleans hasta que había hablado con Robin y había reclutado a Scythe para la causa. Tom-Asín me comentó que ya estaba puesto al día pero que estaría encantado de unirse a nuestro grupo en pos de buscar al Monicaco Pródigo. A Scythe le pudo la curiosidad y le preguntó a nuestro nuevo compañero por la enorme forma que había adopatado para salvarnos de aquellos monigotes y Tom-Asín dijo que él era un monicaco rural, estaba más a gusto en medio de la más agreste naturaleza y gracias a la Velocidad del Pasmo podía soportar los más bruscos cambios climáticos del entorno (hiciera frio polar o calor desértico, él solía ir siempre en pantalón corto y camiseta y sonrosadito y sudoroso). Además podía canalizar el mismísimo poder primigenio monicaco y tomaba la forma del legendario Guerefolk, el monicaco amigüito, sin duda fuente original de los mitos sobre los licántropos y demás seres medio hombre medio animal. Parece ser que habíamos tocado una fibra sensible a algunas fuerzas que no les molaba nada nuestros avances en reclutar personal para encontrar al Monicaco Pródigo y se habían servido de las estatuas de los Geyper-Man de barro éstos para intentar impedir que llegáramos a buen término la misión. Pero no contaban con que Tom-Asín nos ayudara. Sin duda con su apoyo, la búsqueda del Monicaco Pródigo sería más sencilla.
Nos encaminábamos hacia la salida de la Ciudad de las Artes y las Ciencias cuando aparecieron por allí los dos enormes tipos que acompañaban inicialmente a Tom-Asín y a Robin, uno de ellos (el más grande, con un aura de poder considerable) nos comentó que debíamos abandonar momentáneamente nuestra búsqueda del Monicaco Pródigo ya que una posible desgracia estaba a punto de caer sobre nuestro mundo: los Strudels habían conseguido abrir el Culo del Infierno en Alicante, y solo una persona en todo el mundo tenía el poder para detenerlos...
Había que traer a una chica, la Escogida, La Strudel-Slayer.